UN ENTRETENIDO PASEO POR LA HISTORIA

Historia es todo lo que existe y todo lo que ha existido. Hasta aquello que está por venir acabará convirtiéndose en ella también. Es la ciencia que contiene todas las demás, pues cualquiera de ellas forma parte de sus entrañas. Si somos flexibles en cuanto a nuestro estudio de fechas y nombres, y nos ceñimos a los hechos concretos, esta ciencia se convierte en una inacabable película, una inabarcable novela, con sucesos increíbles y finales inesperados. El problema radica en que su sentido es diferente en cuanto a quien sea su narrador, privilegio reservado tradicionalmente para los vencedores, para los fuertes, para aquellos que están en la cima en el momento en que se escribe. Es por ello que hay que ir con cuidado con las interpretaciones subjetivas (casi siempre) que encontramos en los documentos históricos. El fin de esta página es; primero, entretenerme yo y después intentar entretener a quien la lea. Me he tomado la molestia de preparar un surtido número de links para que, quien lo desee, pueda comprobar si mis reflexiones son ciertas o no lo son.



En Rennes le chateau

martes, 20 de mayo de 2008

Sintesis cronológicas de la Historia Antigua: EGIPTO




- 6000 A.C. : Primeros asentamientos humanos en el valle del Nilo. Hasta el 3100 A.C. se sucederán tres periodos, cada vez más evolucionados, denominados badariense, amratiense y geerziense hasta acabar formando diversos núcleos poblados, conocidos como nomos, distribuidos en dos zonas territoriales claramente diferenciadas. El Alto Egipto y el Bajo Egipto
- 3100 A.C. : Narmer, primer faraón de la I Dinastía, unifica las dos tierras y gobierna sobre todo el país desde su capital, Menfis. Sin embargo, Egipto no será estable hasta la efectiva reunificación de Jasejemuy, último faraón de la II Dinastía, hacia 2700 A.C., quien deja a su sucesor un país estable y próspero, que ha visto la aparición de la escritura hacia 3050 A.C.

- 2700 A.C. : Empieza el conocido como Imperio Antiguo, que comprende las dinastías III, IV, V y VI (las dinastías VII y VIII aún son objeto de controversia). Es el periodo de la eclosión de las pirámides. La primera la de Zoser, en Sakkara, concebida por el genial Imhotep y las más colosales las de la meseta de Gizeh, de Keops, Kefren y Micerinos. Cabe destacar también al faraón Snefru (IV dinastía) como el mayor constructor, con tres pirámides. Tras la continua pérdida de poder por parte de los faraones de la VI dinastía frente a la nobleza, hacia 2150 A.C. se desmorona la unidad del país, que además es víctima de sequías y hambrunas.
- 2150 A.C. : Durante un siglo, Egipto no contará con un poder centralizado. Es el conocido como Primer periodo intermedio, que engloba las dinastías IX, X, y XI. El gobernante tebano Montuhotep II derrota al poder de Heracleópolis y vuelve a reunificar el país hacia 2050 A.C.
- 2050 A.C. : Con el traslado de la capital a Tebas empieza el Imperio Medio, que se prolongará durante el reinado de las dinastías XI y XII, hasta 1800 A.C.. Es muy valorada la literatura de este periodo. Habilitación de la zona de El Fayum. Hacia el final del Imperio Medio se observa una relevancia cada vez mayor de los sacerdotes de Amón. Amenemhat IV será el último gobernante del Imperio Medio. Tras él el país volverá a dividirse.
- 1800 A.C. : Los gobernantes de la XIII dinastía se ven impotentes para mantener la unidad del país y el delta se separa de la influencia del sur, formando la XIV dinastía. Las oleadas de nómadas libios y asiáticos amenazan Egipto. Los hicsos se hacen con el poder al norte, fundando las dinastías XV y XVI, con capital en Ávaris. Es la primera ocasión que Egipto es gobernado por extranjeros. Sekenenra, Kamose (dinastía XVII) y Ahmose (iniciador de la dinastía XVIII) lograrán derrotarlos, volviendo a unificar el país hacia 1550 A.C.
- 1550 A.C. : Empieza el conocido como Imperio Nuevo, que engloba las dinastías XVIII, XIX y XX y que significará cuatro siglos de esplendor para Egipto, que se expandirá considerablemente. Tebas es el centro de poder con los sacerdotes de Amón aumentando también el suyo propio, tan sólo alterado brevemente por la herejía de Akenaton en Amarna. Periodo de batallas épicas para Egipto como la de Meggido (Tutmosis III)), la de Kadesh (Ramsés II), o la del Delta del Nilo contra los “Pueblos del mar” (Ramsés III). A la muerte de Ramsés XI la nueva división del país es evidente. Al norte emergerán los libios, frente al cada vez más poderoso clero de Amón.
- 1050 A.C. : Egipto entra en el denominado como Tercer Periodo Intermedio. No es un buen periodo para Egipto que pierde el control de Siria, Fenicia y Palestina. El otrora grande, apenas sale ahora de sus fronteras. Además, Asarandon y su hijo Asurbanipal de Asiria derrotan a Egipto en su propia tierra, tomando incluso la capital, Menfis. Este periodo engloba las dinastías XXI, XXII, XXIII, XXIV y XXV, esta última la primera de origen nubio (Kush), que luchará contra los asirios sin fortuna.
- 675 A.C. : Último siglo y medio de Egipto como estado independiente (aprovechando las crisis sucesorias asirias así como el continuo desgaste de sus ejércitos), que tendrá en Necao II a su faraón más conocido. Comprende la dinastía XXVI, con capital en Sais.
- 525 A.C. : Cambisses II, hijo de Ciro el Grande, derrota a Psametico III y Egipto cae bajo dominación persa. La dinastía XXVII y la XXXI son conocidas habitualmente como I y II Periodo Persa respectivamente. En medio de estas dos dinastías “persas”, y durante un periodo de medio siglo (400 ac -350 ac), aprovechando otra crisis sucesoria, surgen tres dinastías que se emancipan temporalmente de Persia, contando entre su ejército con mercenarios griegos. Son la XXVIII (Sais), la XXIX (Mendes) y la XXX (Sebennitos). Artajerjes III de Persia derrota definitivamente a Nectanebo II y Egipto vuelve a manos persas, aunque por muy poco tiempo, ya que Alejandro Magno derrota a Persia y conquista Egipto tan sólo una década después.
- 332 A.C. : Inicio del conocido como Periodo helenístico. Hasta el 300 ac gobernará la dinastía macedónica (Alejandro Magno, su hermanastro Filipo III y su hijo Alejandro IV) y a continuación lo hará por periodo de casi tres siglos la dinastía Ptolemáica, también conocida como Lágida, cuyo último gobernante, la famosa Cleopatra VII, será derrotada en Actium junto a su aliado romano Marco Antonio, poniendo el capítulo final de la historia de Egipto, que en 30 ac pasará a ser una provincia de Roma. La cultura egipcia, como tal, desaparecerá pocos siglos después para no emerger ya nunca.

jueves, 1 de mayo de 2008

HISTORIA ABREVIADA: SUMERIA


- 7000 A.C. : Primeros asentamientos humanos conocidos en la zona, con poblados protegidos por una muralla circular de piedras (Maghzaliyah y Umm Dabaghiyah, ambos al norte del actual Irak).

- 4500 A.C. : Eclosión de la conocida como “Cultura del Obeid” y fundación de la ciudad de Eridú.

- 3500 A.C. : Construcción de diques y canales para optimizar el regadío. Aparición de la rueda.

- 3300 A.C. : Las principales ciudades sumerias, Kish (3700 A.C.), Uruk (4.000 A.C.), Ur (3800 A.C.), Sippar (3700 A.C.), Akshak, Larak, Nippur, Adab, Umma, Lagash, Bad-tibira y Larsa, se constituyen como una especie de estados independientes. Ur se erige como ciudad principal

- 3200 A.C. : Aparición de la escritura en la ciudad de Uruk.

- 3100 A.C. : La figura del Patesí (gobernante de cada ciudad) se asienta como la mayor autoridad, en una novedosa organización que le permite englobar en su persona el poder real y sacerdotal. Los campesinos pagan tributo oficialmente (parte de sus cosechas). La ciudad que domina este periodo es Yemdet Nasr.

- 2900 A.C. : Se intuye una división estado-religión, ante el desmesurado poder que han asumido los Patesí. Se inicia un periodo de rivalidades entre ciudades, que, sin embargo, utilizan una misma lengua y comparten religión y escritura, además del estilo de sus construcciones. Podría hablarse por primera vez de “cultura sumeria”

- 2800 A.C. : Empieza el conocido como “Periodo Sumerio” o de las “Dinastías tempranas” (gran esplendor de la cultura sumeria) al que pone fin cinco siglos después, hacia 2300 A.C., Sargón de Akkad, con quien empieza propiamente el imperio acadio.

- 2800 AC – 2500 A.C. : Dinastía de Kish (o “Edad dorada”) al norte y Dinastía de Uruk (o “Edad heroica”) al sur, rivalizarán por el poder.

- 2500 A.C. – 2300 A.C. : En estos dos siglos serán las ciudades de Lagash y Umma, y sus respectivas dinastías, las que se disputen el poder, buscando alianzas con otras ciudades pero manteniendo preeminencia sobre el resto.

- 2300 A.C.: Interrupción del periodo sumerio por la dominación acadia, que impondrá su lengua en todo el territorio. Lugalzagesi de Umma será el último gobernante sumerio de este periodo, derrotado definitivamente por Sargón hacia 2320 A.C.

- 2150 A.C. : Renacimiento de la cultura sumeria (Periodo Neosumerio) tras la victoria de Utuhegal de Uruk sobre los invasores de Guti, pueblo que derrocara a los acadios. Las ciudades estado sumerias volverán a alternarse en el poder. Primero dominará Uruk, luego Lagash y finalmente Ur. Será el último esplendor de Súmer.

- 2000 A.C. : Invasión amorita (amorreos). Ibbi-Sin es derrotado por los invasores, siendo el último gobernante sumerio, Las principales ciudades de este periodo serán Isin y Larsa y la cultura sumeria irá desvaneciéndose, sustituida gradualmente primero por la acadia y posteriormente por la babilónica, dejando tras de sí extensas cronologías reales.










sábado, 12 de abril de 2008

LA MUERTE DE TROTSKY



Si el mejor director de cine hubiese contado con el mejor guionista, jamás hubiesen sido capaces de crear una historia de intriga de este calibre. Es de esos casos en que la realidad supera a la ficción. Agentes secretos, doble, triple y hasta cuádruple personalidad, amores y desamores, muertes, guerra civil española, II guerra mundial, la revolución rusa… La historia de la vida y muerte de Trotsky reúne todas estas cosas. Y lo más terrible es que fue real.
LEV DAVIDOVICH BRONSTEIN, “TROTSKY”
Resulta incluso complicado buscar un principio para esta historia. Quizá todo empezara aquel octubre revolucionario de 1917 en Rusia, cuando el Zar tembló ante la revuelta revolucionaria que se le avecinaba. Trotsky no estaba entonces en Rusia. Hacía 10 años que no lo estaba. Habiendo sido encarcelado por su participación en la revolución de 1905, aprovechó su “traslado” a Siberia en 1907 para escapar hasta Finlandia, desde donde se trasladó a Viena con su familia, consiguiendo trabajo como corresponsal de un periódico de Kiev. Siete años después se trasladó a París, donde estuvo un par de años, pero ante las presiones del gobierno zarista, las autoridades francesas le “conminaron” a que abandonara el país. Trotsky así lo hizo y se marchó a Nueva York. Poco tiempo después estallaría la revolución de octubre y él y su familia volverían a toda prisa a Rusia.
El triunfo de la revolución fue absoluto y Lenin fue la nueva figura de Rusia. Trotsky, segundo de abordo, organizó al ejército rojo haciéndolo una fuerza ejemplar capaz de derrotar a los ejércitos contrarrevolucionarios así como a sus aliados occidentales. Sin embargo, a mediados de 1923 Trotsky vio peligrar los cimientos sobre los que se había sustentado la revolución. Joseph Stalin encabezaba una burocracia peligrosamente antirrevolucionaria. Lenin, postrado en cama víctima de sus numerosos ataques de apoplejía, advirtió también el peligro y nombró a Trotsky como a su sucesor, decisión que de nada sirvió. A su muerte, en Enero de 1924, Stalin apartó a Trotsky del poder y formó un triunvirato con Bukarin y Kamenev, rodeándose de una camarilla de fanáticos dispuestos a defenderle hasta la muerte. No obstante, Stalin sabía bien el peligro que corría si Trotsky seguía cerca. En 1927 le expulsó del partido, en 1928 le deportó a Siberia y en 1929 le desterró de Rusia. Tras unos años en Turquía y otra breve estancia en Francia, llegó en 1935 a Noruega, pero las presiones Stalinistas seguían haciéndolo saltar de país en país. Entonces se encontró con que tenía que salir de Noruega pero sus solicitudes de asilo, a éste o aquel país, siempre resultaban infructuosas, incluidos los EEUU de Roosevelt. Sorprendentemente, Lázaro Cárdenas, presidente mexicano, aceptó su propuesta, pese a contrariar a Stalin, y Trotsky partió hacia México a bordo del buque cisterna “Ruth”. Aún así, el viejo revolucionario no se fiaba mucho de la hospitalidad mexicana y tenía serias sospechas de que ese viaje fuera una trampa de Stalin para acabar con él, en una “muerte accidental” en mitad del océano. Muestra evidente es la carta que envió a su hijo León justo antes de zarpar.
“Querido León:
Parece que mañana nos embarcan hacia México. Esta es, pues, nuestra última carta desde Europa. Si algo nos ocurre en el camino o en cualquier otro lado, tú y Serge sois mis herederos. Esta carta tiene valor testamentario... Como sabes, me refiero a las futuras regalías de mis libros: no poseo otra cosa fuera de eso. Si alguna vez te reúnes con Serge... dile que jamás lo olvidamos ni lo olvidaremos por un solo instante”.
Afortunadamente para Trotsky, sus sospechas eran infundadas, y el viaje se hizo sin mayor contratiempo. El 9 de enero de 1937, tras tres semanas de navegación, él y su mujer, Natalia Sedova, llegaron al puerto de Tampico. Allí tuvieron un gran recibimiento y, además de las autoridades, les fue a recibir la pintora Frida Kalho, mujer de su principal valedor en México, el afamado muralista mexicano Diego Rivera. Trotsky vivió los primeros dos años en “La casa Azul” de Frida, cedida gentilmente por ésta (que también mantuvo un pequeño romance con Trotsky) hasta que por divergencias políticas con Diego Rivera, se trasladó junto a su mujer a otra casa en la calle Viena, en Coyoacán, hacia la primavera de 1939. Al poco tiempo recibiría una alegría. La llegada de su nieto Seva, único pariente vivo que le quedaba a Trotsky, tras la muerte o desaparición del resto en extrañas circunstancias y donde no era difícil adivinar la fatal mano de su enemigo Stalin.
RAMÓN MERCADER
Jaime Ramón Mercader del Río fue un comunista catalán que combatió en la guerra civil, donde ocupó un cargo de comisario político y a quien “se llevaron” los rusos para que formara parte de su ejército. Esta sería la versión inocua. Sin embargo hay otra más profunda y oscura que comienza precisamente con su madre, María Caridad del Río Hernández. Caridad era de aquel tipo de mujeres impetuosas, valientes, rebeldes, que había renegado de un matrimonio de 10 años con un acaudalado empresario catalán, para cambiarlo por una vida bohemia y desenfrenada, que la llevaron desde su anarquismo primero hasta su posterior confesionalidad comunista. Justo entonces estalló la guerra civil y Caridad combatió como nadie, puesto que en la lucha era donde mejor se sentía. En un cuartel republicano en Sarriá, conocería al hombre que le cambiaría la vida. Leonid Eytingon, conocido en España como “General Kotov”, era un militar ruso que aprovechaba su estancia en España para valorar la posible incursión de españoles en la NKVD. Tanto en Caridad como en su hijo Ramón, vio dos perlas en bruto. Caridad, que pronto empezó una relación con Leonid, aceptó la propuesta encantada e influyó, obviamente, en su hijo para que lo hiciera también. A principios de 1937, Ramón Mercader se fue a Rusia para someterse a las pruebas y entrenamiento a los que la NKVD sometía a sus hombres y las superó con nota. Pronto se dieron cuenta del gran potencial de aquel chico como agente secreto. Hablaba castellano, catalán, francés e inglés a la perfección, era educado, atractivo, culto… En fin, como me gusta llamarlo a mi, una especie de “James Bond” de la NKVD. Y su misión, enamorar a una antigua secretaria de Trotsky, así lo avala. Sí, ya se que puede parecer extraño, pero la misión que se le encomendó a Ramón fue la de irse a París y hacerse pasar por un adinerado estudiante belga de la Sorbona durante unos pocos meses, a fin de preparar el terreno para la llegada de Silvia Ageloff, ex-secretaria de Trotsky y de su plena confianza, a quien debía enamorar (sí, como suena, enamorar) a fin de entablar una relación con ella que le permitiera a Ramón estar cerca de Trotsky, (llegado el momento) sin levantar sospechas. Y Ramón así lo cumplió, pues mantuvo una relación de más de dos años con Silvia, bajo aplazadas promesas de matrimonio y a medio camino entre Nueva York y París, para poder estar con ella en Ciudad de México, en 1940, muy, muy cerca de aquel a quien debía vigilar, León Trotsky.
Sorprendente, sí, pero no por eso menos cierto.
LA CREACIÓN DE LA TRAMA
La vigilancia de Trotsky era una prioridad para Stalin. A pesar de estar lejos de Rusia (por obra y gracia del propio Stalin), el primer mandatario ruso tenía noticias diarias de las andaduras de su enemigo irreconciliable. Y era gracias a otra “agente especial” española, María de las Heras, espía muy valorada por el Kremlin, conocida también como “Ivonne África” o “Camarada Patria”. Se decía que Stalin desayunaba cada día con lo que Trotsky había escrito el día anterior delante. Sin embargo, un contratiempo puso en peligro el trabajo de la camarada patria. El comandante Orlov, máximo responsable de Moscú en Madrid, fue llamado a Rusia para el escabroso asunto de “Los procesos de Moscú” (pantomimas de juicios con el único fin de que el acusado resultase culpable, limpiando así Stalin su oficialidad de aquellos de los que recelaba). Orlov (realmente se llamaba Nikloski), consciente de que su antecesor en el cargo, el comandante Marcos (realmente Sloytsky) había sido juzgado y condenado a muerte en uno de esos procesos, se temió lo peor y, en lugar de volver a Rusia, escapó a EEUU. Obviamente, Orlov conocía muchos secretos y uno de ellos era la identidad de María de las Heras, así que, no sabiendo cuánto habría contado a los americanos, la NKVD optó por retirarla antes de que un arma tan valiosa como ella fuese descubierta. Entonces era febrero de 1938. Poco más de un mes después, Ramón Mercader se trasladaría a París, para empezar con su papel de rico y generoso (dejaba muchas propinas para granjearse las simpatías de los camareros de los mejores restaurantes) estudiante belga, hijo de un diplomático. Dos meses después, Silvia Ageloff visitaría París, acompañada de una amiga llamada Gertrude, que no era otra cosa que otra espía de la NKVD (en realidad se llamaba Ruby Well) que forzaría un encuentro con Ramón, haciéndolo parecer fortuito. Sin duda, nada se había dejado al azar en el supuestamente fortuito encuentro entre Silvia Ageloff y Ramón Mercader. Pero la tarea de Gertrude no acabó ahí, sino que, aparte de lo bien que habló a Silvia de Ramón, organizó una cena para los tres, a la que sabia bien que ella no debía ir. El resto lo hizo Ramón, quien, con su atractivo porte y sus refinados modales, encandiló a Silvia en un solo día (como dije, todo un James Bond). Luego, lo que ya sabemos, la relación a veces en la distancia y otras en persona, a veces en París y otras en Nueva York, hasta que ambos deciden irse a Ciudad de México en Enero de 1940, por imposición, claro está, de Ramón. Bueno, entonces ya no era Ramón. En realidad, Silvia no sabía que se llamaba así. Para ella era Jacques Mornard, hijo de un diplomático belga. En Nueva York, Ramón volvió a cambiar de identidad (explicando tal cambio con una mentira a una Silvia enamorada, que se lo creía todo, sin mayor problema) para pasar a llamarse Frank Jakcson. Eran principios de 1940, y Ramón Mercader cumplía los plazos como un reloj. Pronto empezaría la vigilancia a la casa de Trotsky, aprovechando la buena relación que su prometida tenía con éste.
LA EJECUCIÓN DE LA TRAMA
Al principio, Ramón se negaba a entrar a la casa de Trotsky cuando Silvia, su prometida, iba a visitarle. El espía español esperaba pacientemente a que ella saliera, aparentando desinterés. Tampoco mostraba ningún interés cuando ella, ferviente trotskysta, le hablaba de política o del mismo Trotsky. Obviamente, esa era su táctica, a fin de que nadie sospechase de él. Bueno, más que su táctica, la de sus superiores de la NKVD. Beria, mano derecha de Stalin, era el máximo responsable. Para el “asunto Trotsky” había elegido a Pavel Sudoplatov, militar de palmarés intachable, a fin de que éste organizara el plan y que le mantuviese informado. Rabinovich, un judío residente en N. York, donde era conocido como Roberts, era el encargado de, no se bien cómo llamarlo, pero diríase de intendencia de personal y documentación. Desde un alto cargo en la Cruz roja de Nueva York, con la identidad falsa de Roberts que antes he mencionado, era capaz de proveer de cualquier documento, vivienda, vehículo, etc, a cualquiera de los agentes de la NKVD dispersos en el mundo. Él mismo sería el responsable de las dos falsas identidades primeras de Ramón, la de Jacques Mornard en París y la de Frank Jackson en EEUU, así como de la utilizada por Ruby Well, Gerttrude, a fin de engatusar a Silvia Ageloff. También él se encargó de que a Ramón (o a cualquier otro agente) jamás le faltase dinero ni un sitio donde alojarse, se tratara del país que se tratara. La red de Rabinovich llegaba a todos lados. Y suya fue la orden (se la comunicó en Nueva York a Eytingon, el amante de Caridad Mercader y jefe del “Grupo Madre”, como fue bautizado el trio Eytingon-Caridad-Ramón) de que Ramón entrase a la casa a fin de conseguir planos del interior, así como la disposición y horarios de los guardias. Y Ramón lo hizo con la mayor naturalidad del mundo y sin levantar la más mínima sospecha, después de unos meses de aparentar lo contrario. Además, en todo este tiempo, aprovechó sus esperas fuera de la casa para intimar con los guardias, a quienes invitaba a beber cuando acababan el turno. De ese modo, pese a no haber entrado en la casa ni una sola vez aún, Ramón no era ningún desconocido para los guardias. Por tanto, no tuvo muchos problemas para conseguir la información que Rabinovich le había demandado a su “padrastro” Eytingon. Información que sería entregada al grupo de mexicanos (también había tres españoles y un ruso) que atentarían contra la vida de Trotsky muy poco después.
EL ATENTADO
Las dachas eran unas casas de verano, donde se solía ir de vacaciones, una especie de casas de campo. La NKVD se había apropiado unas cuantas y allí entrenaba a sus futuros agentes. Álvarez, Martínez y Jiménez eran tres españoles “pescados” para la NKVD en la guerra civil española. Ellos supieron de primera mano la clase de entrenamiento al que eran sometidos los aspirantes a agentes en esas dachas. Y bendecidos por Sudoplatov marcharon a Ciudad de México a fin de unirse al grupo de mexicanos que iba a atentar contra Trotsky, obviamente sin desvelar que iban mandados por Stalin. A éste, lo que menos le interesaba era hacer de Trotsky un mártir. Ocurriera lo que ocurriera, el nombre de Stalin no podía verse involucrado en la muerte de Trotsky. Como la fama que precedía a los españoles en Rusia era de “alocados”, o sea, impredecibles a la hora de cumplir una orden, se mandó junto a estos tres a un agente ruso para que les controlase, tanto durante su estancia mejicana, como a la hora de ejecutar su misión. Este agente ruso se llamaba Grigulevich y debía de asegurarse de que si el grupo de mexicanos no acababan con Trotsky, lo hicieran los españoles o en último caso él mismo. Quien encabezaba al grupo de mexicanos no era ningún desconocido. Se trataba del pintor muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, declarado stalinista, que fue quien reunió al grupo una noche de mayo para acabar con Trotsky, valiéndose de los planos que Ramón Mercader les hubiera facilitado. A la madrugada, el grupo irrumpió en la casa de Coyoacán a grito pelado. Habían estado bebiendo tequila durante las horas previas, quizá para aumentar su coraje, y cuando entraron en la casa lo hicieron completamente borrachos. Tanto que no encendieron ni las luces, quizá porque no encontraran los interruptores a causa del tequila ingerido. Todos los disparos (que no fueron pocos) que se realizaron en aquella casa se hicieron a ciegas. Ni los españoles ni el ruso pudieron remediar la hecatombe, hartos de tequila también. De ese modo el asalto fue un fracaso y varios de los asaltantes detenidos, entre ellos Alfaro Siqueiros (que acabó en prisión) y uno de los españoles.
EL GRUPO MADRE ENTRA EN ACCIÓN
El fracaso fue muy mal recibido por Stalin, quien ordenó que se volviese a intentar inmediatamente. No estaba para bromas, puesto que la II Guerra Mundial estaba en marcha y el asunto Trotsky quería verlo zanjado cuanto antes, al tener ahora otros quebraderos de cabeza más importantes. Rabinovich se reunió con Eytingon y le comunicó que la responsabilidad era ahora para el “Grupo Madre” y que no podía haber ya más fallos. Eytingon y Caridad apoyarían, y sería Ramón quien se encargara de ejecutarlo. Eso sí, Stalin debía quedar impune y ninguna sospecha podía apuntar en su dirección. Por ello Rabinovich “preparó” una carta muy especial para Ramón que debía llevar encima cuando asesinara a Trotsky. La carta era una confesión de Ramón (pero firmada con la identidad falsa de Frank Jackson, por supuesto) en la que declaraba que su atentado contra Trotsky era algo personal, ya que al conocer en persona a Trotsky le había decepcionado. Obviamente, esta carta sólo vería la luz en caso de ser apresado in situ, a fin de que Stalin no se viera implicado y pareciese un acto espontáneo de un seguidor decepcionado. Si Ramón mataba a Trotsky y conseguía escapar, entonces la carta ardería en el fuego.
Ramón entró a la casa el 20 de agosto de 1940, con la clara intención de acabar con Trotsky, mientras su madre y Eytingon esperaban afuera, montados cada uno en un coche para así facilitar su posterior huida. Debido al primer atentado, se habían extremado las precauciones alrededor de Trotsky y la casa era una especie de pequeña fortaleza. Sin embargo, Ramón se las ingenió para entrar sin demasiados problemas, convenciendo a los guardias, para los que no era ningún extraño, que deseaba que Trotsky revisase un artículo que había escrito. Ramón encontró al viejo revolucionario en el jardín y ambos se dirigieron al despacho de Trotsky. Allí, éste se sentó en su mesa, se colocó sus redondeadas lentes y se puso a leer el artículo. Ramón, exactamente detrás de él, dudaba sobre cómo ejecutar su misión. Sus dudas estribaban en cuanto al arma a utilizar. Pese a la extrema vigilancia de la casa, Ramón había conseguido meterse adentro con tres armas diferentes escondidas. Una daga, un piolet (un pico de alpinista con el mango de madera recortado) y una pistola. Esta última le pareció una opción demasiado escandalosa, que sólo usaría como último recurso desesperado. Y entre la daga y el piolet, se decidió por este último. Así pues, con Trotsky ensimismado en la lectura que Ramón le había traído, le dio un seco golpe en la parte de atrás de la cabeza con el piolet. Trotsky reaccionó de manera imprevista, pues, en vez de desplomarse, se revolvió y agarró a Ramón con fuerza, mientras chillaba con fuerza para avisar a los guardias. Estos llegaron enseguida y capturaron a Ramón, no sin antes haberle dado una auténtica paliza que casi le cuesta la piel. Llevado a la comisaría de Revillaguigedo, lo primero que le encontraron fue la carta que le había “preparado” Rabinovich. Que Stalin no se viese involucrado de ninguna manera en el asunto era una e las mayores prioridades de la misión. Y así fue. Ramón, bien entrenado por la NKVD para aguantar cualquier tipo de interrogatorio, no dijo ni una palabra que no le interesara decir. Sólo su identidad falsa de Frank Jackson quedó al descubierto, revelada su otra identidad como Jacques Mornard por una destrozada Silvia Ageloff. Hay que ponerse en la piel de esta chica para entender su sufrimiento. El hombre al que amaba, con quien se iba a casar, había asesinado al hombre que más admiraba (y, por supuesto, tenía en gran aprecio), valiéndose de ella. Utilizándola, manipulándola… Silvia Ageloff se sintió tan ultrajada que intentó suicidarse. Afortunadamente, no lo consiguió, pero aquella pena, impregnada de culpa, no la abandonaría jamás. Ramón fue detenido, juzgado y condenado a 20 años de prisión.
EL DESENLACE
Ramón sabía que la NKVD no lo dejaría a su suerte en la Penitenciería, y estaba en lo cierto. En poco tiempo, le prepararon un plan de fuga, aprovechando que la “Peni” no era una prisión de alta seguridad, ni mucho menos. Sin embargo, la impetuosidad de su madre lo echó al traste. Dejándose ver por Ciudad de México, cuando los “jefes” le habían ordenado expresamente que no lo hiciera, no consiguió más que su hijo fuera trasladado a la Prisión de Lecumberri, de máxima seguridad, y el plan dejó de ser viable. Ramón tuvo que cumplir los 20 años de cárcel por culpa de su madre, cosa que nunca le perdonó. Tras catorce años de encarcelamiento como Jacques Mornard, un día recibió la visita de un viejo conocido. Un trotskysta catalán. El conocido escritor Víctor Alba. Éste mismo escritor contaba que se acercó poco a poco a la celda, se le quedó mirando y preguntó:
-¿Ramón Mercader?
El otro se volvió sorprendido, casi asustado. Hacía muchos años que no oía ese nombre de boca de nadie. Como renegando de sí mismo, sólo respondió:
-Ves a la merda (Vete a la mierda)
Stalin hacía muy poco que había muerto y Ramón tenía dudas de lo que pudiera pensar para él el “nuevo jefe” de Rusia. Lo que menos le interesaba es que ahora se descubriese su auténtica identidad. Y mucho menos tras todo lo que había tenido que pasar hasta entonces. Afortunadamente para él nada cambió y acabó de cumplir su condena sin ningún contratiempo. Unos pocos meses antes de cumplir su condena, fue puesto en libertad. Ese mismo día voló hasta La Habana, de allí a Praga y de Praga a Moscú, donde fue condecorado como “Héroe de la Unión Soviética”, pero en la más estrecha intimidad. Por supuesto, jamás debía desvelar el verdadero motivo de aquella condecoración. A Ramón no le importó, pues una de sus mejores virtudes estaba claro que era la de saber callar. Para asegurar su manutención y la de los suyos (pues se casó con una bailarina mexicana que conoció en prisión, Rogelia Mendoza, y adoptó a dos niños españoles huérfanos) le concedieron un cargo honorífico y una buena asignación mensual. Así estuvo unos años viviendo en Moscú, con mucho tiempo libre para reflexionar sobre lo que había hecho. Tanto con Trotsky como con su propia vida. Aburrido de Rusia, se marchó a Cuba donde residió hasta su muerte. Prueba de las dudas de sus últimos años de vida sobre sus actos, es la conversación que tuvo con otro español residente en Moscú, Eusebio Cimorra, con quien compartía muchas cosas. Por desgracia, eran cosas que sólo podían hablar entre ellos, puesto que pertenecían a otro tiempo que nadie quería recordar. Quizá ahora ya no parecía tan importante su sacrificio para los que mandaban. Era una cosa olvidada y a olvidar por quien aún la recordara. Los tiempos habían cambiado y Ramón, como muchos otros, sentía cierta frustración ante la nueva situación, aunque nunca nadie quisiera reconocerlo, ni posiblemente pudiera.
El encuentro fue fortuito y uno y otro se saludaron con cierta nostalgia, como queriendo confesarse mutuamente algo que sabían que no podían confesar a nadie. No tanto por miedo, que lo daba, como por el coraje de reconocer que todo por cuanto habían sacrificado su vida, carecía ya de sentido para nadie más que para ellos.
Eusebio Cimorra miró a Ramón, sin atreverse a hablar pero deseando hacerlo. Deseando confesarse con alguien que alcanzara a comprenderle. Finalmente, sacó fuerzas de flaqueza y casi susurró:
-¡Cómo nos engañaron! ¿Eh, Ramón?
Ramón dejó pasar unos segundos, empapándose de la cruenta revelación de su amigo Cimorra y, melancólico, respondió:
-A unos más que otros, Cimorra. A unos más que otros.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
FRAN MELIÁ

jueves, 14 de febrero de 2008

IMHOTEP






Imhotep es uno de los personajes más ilustres e importantes del antiguo Egipto. A él se debe el paisaje piramidal de la tierra de los faraones, pues fue el primero en concebir tal forma, inspirada con total seguridad en el recurrente mito egipcio del monticulo primordial, aquel que surgiera del Nun, el oceano primigenio, y que empezase la formación del mundo. Sin duda, su nueva concepción arquitectónica supuso una auténtica revolución en las construcciones, pero no solo por la forma, sino también por el contenido, ya que Imhotep cambió ladrillos por piedra caliza, lo que propició la longevidad de su construcción, así como las posteriores que también utilizaran la dura roca caliza. Por ello sería conocido como "el abridor de piedras". Mi debilidad por este personaje es evidente y, en mi opinión, podría considerarse como el "Da Vinci" egipcio, puesto que además de la arquitectura e ingeniería, era médico real, canciller del Bajo Egipto, Juez Principal, Príncipe real, Sumo sacerdote de Heliopolis, jefe del trabajo público (cargos todos estos que rezan a los pies de una estatua del faraón Zóser), además, por supuesto, del importante cargo de consejero real. Hay que señalar que fue incluso divinizado, siendo adorado en diferentes formas y acepciones durante miles de años, incluyendo desde el imperio Nuevo hasta la Baja epoca y llegando a engrosar el panteón griego como Asclepio. Sin duda, todo un personaje al que hay que añadir la gran dificultad de que no provenía ni de la realeza ni de la nobleza, sino del pueblo llano. Sí, Imhotep era un plebeyo, aunque parezca mentira, como reza en una inscripción en Uady Hammamat, donde explica que su padre fue el arquitecto Kenefer, también, por supuesto, de la plebe. Esto aún magnifica más los logros hasta los que llegó Imhotep.
Centrándonos en los pocos datos que tenemos de su vida, debió vivir hacia 2680 A.C (aproximadamente), durante el periodo de reinado de Zoser, quien, segun la Estela de Famine, fuera el primer rey de la tercera dinastía, con quien los historiadores arrancan el Imperio Antiguo (allí aparece con el nombre de Neterijet). Se casó con Renepet-Neferet, junto a quien aparece representado en Deir el Bahari, acompañado también de su madre Kherduankh y de algunas divinidades. También en la inscripción antes mencionada de Uady Hammamat, se dice que de él surgió una "dinastia" de arquitectos (nótese el entrecomillado, pues hablo de discípulos suyos, la mayoría hijos) que heredaron su sabiduría y fueron capaces de erigir tanto las imponentes de Snefru como las maravillas de Gizeh, entre las que siempre hay que destacar una de las mayores y más duraderas obras de ingeniería de la humanidad, es decir, la gran pirámide.
A Imhotep se le atribuyen los primeros textos de las artes medicinales o de sabiduría en diferentes campos. Medicina, astronomía o arquitectura, así como algunas fórmulas mágicas que acabarían convirtiéndose en los famosos "textos de las pirámides". Su origen plebeyo pudo haber sido un lastre para la emergente carrera de Imhotep, por ello hay que imaginar que su intelecto hubo de estar muy por encima de los nobles o familiares de la realeza que anhelaban sus mismos cargos, pero que se tuvieron que plegar ante su grandeza. Sin duda, un verdadero genio.

EL FARAÓN JASEJEMUY











JASEJEM / JASEJEMUY*
Khasekhem / Khasekhemuy
Nombre de Horus:
Hetepneteruimef, Jasejem, Jasejemuy*, Nebuihotpimef (?)
Nombre de Nebty:
Besh (?), Hetep, Hetepneteruimef, Jasejemuynebuihotpimef (?), Jasejemuy*, Nebuijetsen
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Nombre de Horus de Oro:
Nombre de Nesut-Bity:
Bebty, Djadjay (a)
Nombre de Sa Ra:
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Nombre dado por los autores griegos: Keneres
Otras transcripciones de su onomástica: Bbti, Bebi, Bebti, Beby, Best (?), Chasechem, Chasemui , Cheneres, Djadjai, Djadjaibebi, Hetepnetjerouiimef, Hotepnebuimiunef, Jasejemuinebty, Jasekem, Jasekemui, Jasekhemui, Jasekemui, Kasekem, Kasekhemui , Khasekhem, Khasekhemoui, Khasekhemouy, Khasekhemui, Khasekhemy, Khasekhen, Nebouhetepsen, Thetikheneri
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Años de reinado: 17 - 35
Cronología: -
Antecesor de: Sanajt*/ Nebka o Zoser (Dyeser)
Sucesor de: Sejemib - Perenmaat
Hijo de: -
Y de: -
Nombre del/de los cónyuge/s: Nimaathep (I)
Nombre del/de los hijo/s: Sanajt*/ Nebka (?), Necherjet - Dyeser*, Hetephernebty
Localización de su tumba: Abido (tumba V)

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Jasejemuy es uno de mis faraones favoritos (como Akenaton, Ramses II, Tuthmosis III, o mi preferido, Snefru). Fue el último faraon de la II dinastía (no confundir con Hotepsejemuy, primero de esa misma II dinastía) y, en mi opinión, dejó el terreno preparado para la grandeza de la III y la IV dinastías.
Aunque la paleta de Narmer le otorgue a este faraón la unificación de los dos reinos, técnicamente no fue del todo así, aunque sí es verdad que fuera el primero en lograrlo. Sin embargo, tras su reinado volvió una época de pequeño caos, donde alto y bajo Egipto volvieron a divergir sus destinos. Incluso el norte llegó a dominar al sur. También era un tiempo donde los dos dioses más importantes de ese periodo se disputaban el excelso honor de ostentar el papel principal. Horus y Seth. Sobrino y tío, cuya interesante leyenda (conocida como "La leyenda de Osiris", dios del más allá, padre del primero y hermano del segundo) es de mis preferidas en la literatura egipcia. Fue el dios Horus quien tomó principal relevancia en las dos primeras dinastías, aunque Seth también fue el dios principal de Egipto durante el reinado de Peribsen, penúltimo faraón de la segunda dinastía. Su sucesor (quizá por la fuerza) fue Jasejemuy, quien zanjó definitivamente el desorden y logró controlar las dos tierras de una manera efectiva. Este gran faraón del Alto Egipto consiguió reunificar el país a base de victorias militares sobre el norte (en una inscripción bajo una estatua de Jasejemuy, se cifran las bajas enemigas en 47029). Posteriormente se desposó con una princesa del norte, Hepenmaat (Madre engendradora de reyes), sellando definitivamente la reunificación y legando un país unido y próspero a su sucesor, el faraón Zoser, promotor de la primera pirámide de la historia, la escalonada de Sakkara, gracias a esta bonanza que le legara su ¿padre? Jasejemuy
Dirimir si Jasejemuy fue el padre de Zoser no es tarea nada sencilla, pues no hay unanimidad entre las opiniones de los eruditos, al ser un periodo de mucha confusión histórica. La opinión mayoritaria es que Zoser encabezó la tercera dinastía, apoyando la afirmación por cuanto de la estela de Famine se extrae que Zoser y Neterijet fueron dos de los cinco nombres que recibió este mismo faraón. Y en el canon de Turín aparece Neterijet escrito en tinta roja, símbolo que señalaba el inicio de una nueva dinastía. Sin embargo también señalar que algunos sostienen que fue Sanajt y no Zoser quien inició esta dinastía, aunque la mayoría ubica al "incómodo" Sanajt (Nebka) entre los reinados de Zoser y Snefru.
Si lo anterior ya resulta problemático, imaginad cómo puede resultar el hecho de dirimir si Zoser fue hijo de Jasejemuy. A continuación citaré algunas hipótesis al respecto:
- Sanajt y Zoser son hermanos. A la muerte de su padre Jasejemuy, Sanajt sube al poder, pero Zoser lo destituye en su favor (Y borra en cuanto le es posible el recuerdo de su hermano)
-Zoser es hijo de Jasejemuy y Sanajt de Peribsen (faraón inmediatamente anterior). Estas dos lineas sucesorias reales acaban enfrentándose con la victoria final de Zoser.
-Sanajt es hijo de Jasejemuy y Zoser no lo es. Zoser usurpa el trono al heredero legitimo Sanajt y se afana en poner su sello en la tumba de Jasejemuy para legitimar su poder (esta opción parece poco probable)
-Sanajt y Zóser son hermanos. Primero gobierna Zoser y después Sanajt, en algún momento entre éste y Snefru.
Como se observa, un asunto embrollado, en el que cuanto más se profundiza, menos seguro se está de nada.

martes, 29 de enero de 2008

EL DIOS "RA"






De los cientos de dioses que componen el extenso y variado panteón egipcio, se puede afirmar que Ra es el más importante. O el más influyente. O aquel que sobresale por encima de los demás. Hubieron periodos donde otros dioses tuvieron más protagonismo que Ra, pero en el cómputo total de los aproximadamente tres mil años de civilización egipcia, es Ra quien se lleva la palma. Se puede encontrar representado de formas diferentes (estas que he posteado son solo algunas formas)aunque podríamos establecer que suele representarse generalmente como un hombre con cabeza de halcón o de carnero, tocado con un disco solar y ureo. Cuando figura con cabeza de carnero tiene dos cuernos horizontales retorcidos que puede llevar a confusión con el dios carnero Knum (dios alfarero, moldeador de la creación según varias leyendas). La diferencia está en lo que portan sobre su cabeza. Ra, como se ve en la imagen, muestra el disco solar, mientras que Knum (o Jnum, como se desee) porta sobre ella la doble corona o una jarra de agua. Bajo su manifestación animal, Ra se presenta como un halcón, imagen que también puede llevar a confusión con la representación de su "nieto" Horus, tambien presentado como un halcón. Según la mitología egipcia "Tiene la carne de oro, los huesos de plata y el pelo de lapislázuli y sobre la cabeza lleva el ureo, que le protege escupiendo fuego contra sus enemigos, siendo éste una parte del dios y, a la vez, su propia hija". Generalmente es considerado el padre de los dioses y se supone que surgió de Nun, el huevo (también llamado oceano) primigenio. Algunas leyendas le atribuyen una compañera (Neith) aunque la creencia mayoritaria le concede el titulo de dios supremo o padre de todos los dioses (como antes he citado) por cuya mediación fue posible la aparición del resto de dioses.
Su culto se pierde en los inicios nomárquicos de las tierras del nilo, aunque se hace notable durante el Periodo Tinita, para adquirir una supremacía total a partir de la dinastía IV, con el faraón Dyedefra, primero en incluir en el protocolo real el título de Hijo de Ra para los gobernantes. En la dinastía V, el poder de Ra y de su clero queda completamente establecido, alcanzando una importancia que jamás había tenido ningún otro dios hasta entonces. Esto conlleva a que casi todos los dioses del panteón experimenten una "solarización" a partir de la dinastía V, que se consolidará en el Reino Medio. De este modo, vemos aparecer divinidades que conservan su carácter original pero a las que se añaden cualidades del Sol. A sus propios nombres se les agrega el de Ra; Amón Ra, Montu Ra, Sobek Ra, Horus Ra... En el imperio nuevo también será líder del panteón asociado al dios Amón, eje sobre el que giraba la casta sacerdotal predominante en este periodo, es decir, la tebana. Ni siquiera con la herejía monoteísta de Akenaton se verá relegado, puesto que será entendido como la esencia del disco solar e incluso el propio Akenaton se autodenominará como Uaen Ra, es decir, uno con Ra.
LA LEYENDA DE LA CREACIÓN POR RA (Teología heliopolitana)

Dos son las fuentes (que se hayan encontrado, claro) en que se basa esta leyenda. Uno son los famosos "Textos de las pirámides", aunque no hay en ellos una narración uniforme sino más bien solo alusiones a algunos aspectos de esta linea heliopolitana, que es perfectamente comprensible en cuanto a que la función de estos textos era otra. Sí encontramos más goloso el papiro Rhind ( o Bremner- Rhind), pues se supone que fue compilado para este fin, es decir, una compilación de textos religiosos anteriores para la biblioteca de algún templo (heliopolitano, claro).

Expongo aquí la traducción del segundo monólogo de Ra (traducción de Faulkner) donde se expone el asunto en cuestión.
28/ (28,20) Para ser pronunciado: Así habló el Señor de Todas las cosas: Cuando vine a la existencia, 'El Ser' vino a la existencia. Yo vine a la existencia en la forma de Jepri que vino a la existencia en la Primera Ocasión; Cuando vine a la existencia lo hice en la forma (28,21) de Jepri,(28,1) y así es como 'El Ser' vino a la existencia, porque yo era más primigenio (¿) que los más primigenios a los que yo había hecho; era el más primigenio de los primigenios y mi nombre era más primigenio (¿) que los suyos (¿) (porque) creé el tiempo primigenio y a los primigenios. Yo hice todo lo que deseé (28,22) en esta tierra, estaba todo impregnado (¿) en ella. Yo uní mi propia mano, estando solo, antes de que ellos hubieran nacido, antes de que yo hubiera escupido a Shu o expectorado a Tefnut. Yo usé(28,2) mi propia boca y 'Magia' (HkAw) fue mi nombre. Fui yo quien vino a la existencia (28,23) en (mi) forma, habiendo venido a la existencia en la forma de Jepri. Vine a la existencia entre (¿) los primigenios y allí vino a la existencia una multitud de seres al principio, antes de que cualquier otro ser hubiera venido a la existencia en esta tierra; Yo, solo, llevé a cabo todo lo que fue hecho, antes de que hubiera venido a la existencia (28,24) cualquier otro que pudiera actuar conmigo en este lugar.
Yo hice a los seres allí con este ba mío; yo creé (algunos) de ellos en Nun como 'El Inerte',
(28,3) cuando aún no podía encontrar un lugar en el que poder estar. Encontré favor en mi corazón, examiné (28,25) con mi vista, y, solo, llevé a cabo todo lo que fue hecho; planifiqué con mi corazón, creé otro ser, y múltiples fueron las formas de Jepri; sus hijos vinieron a la existencia en las manifestaciones de sus hijos (¿).(28,26) Fui yo quien escupió a Shu y expectoró a Tefnut.
Cuando hube venido a la existencia como un dios solitario, hubo tres dioses a parte de mí, y dos dioses vinieron a la existencia en esta tierra; Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que ellos se encontraban. Fue mi ojo el que les trajo a mí después de una larga edad (29,2) cuando aún estaban lejos de mí; yo uní mis miembros y surgieron de mí mismo. Después de que yo me hube excitado con mi mano, mi deseo vino a la existencia en mi mano, y la semilla cayó de mi boca; escupí a Shu y expectoré a Tefnut y mi padre (29,3) Nun los educó, mi Ojo, siguiéndoles desde los eones
(29,1) ... serpientes, cuando lloré con lágrimas sobre (¿) ...; mi [Ojo?] proyectó , y así es como la Humanidad vino a la existencia. (29,4) Yo lo sustituí con El Glorioso, y él se encontraba enfurecido conmigo cuando volvió, viendo que otro había crecido en su lugar, pero su ira desapareció cuando yo lo restituí, y él se encontro aliviado (¿).(29,5) Lo ascendí a mi frente y ejerció gobierno sobre la tierra entera. Shu y Tefnut engendraron a Geb y Nut, (y Geb y Nut engendraron) a Osiris, Horus Mejentienirti, Seth, Isis y Neftis, y ellos engendraron y crearon muchos seres (29,6) en esta tierra, a saber las manifestaciones de los hijos y las de sus hijos.

Ra (o Atum, una de las formas de Ra) podría entenderse como demiurgo que "crea" ocho dioses por su "gracia" (qué complicado resulta utilizar terminología adecuada). Shu, Tefnut, Geb, Nut, Osiris, Isis, Seth y Neftis. Junto a Ra formarán la enéada heliopolitana y serán la base de esta teología. Aunque Horus no forma parte expresamente de esta eneada, sí es incluido a veces como Horus Mejentienirti.
RA Y LA VACA CELESTE

Es curioso el hecho de que nunca en la mitología egipcia se recogiera el archiconocido mito del diluvio, que compartieran casi todas las culturas mesopotámicas. Lo más parecido es "La leyenda de la vaca del cielo", pero más por el contenido intrínseco que por los detalles, pues estos son bien diferentes. Aqui Ra, que ha creado a los hombres, está descontento por la actitud que han ido tomando estos, alejándose de su creador e incluso faltándole al respeto, entonces manda por su ojo a su hija Hathor para que los castigue y luego la "versión" más terrible de esta diosa, Semjet, muestra a Ra que los hombres están a punto del exterminio total, por lo que en un ardid engaña a la diosa y la detiene en su fatal tarea. Quizá aquí sí se vislumbre cierto parecido al Dios bíblico cuando manda el diluvio, pero no permite la extinción total con el bueno de Noe. Ra manda a sus hijas para castigar a los hombres y dios manda el diluvio. Ra detiene a la diosa evitando el fin de la humanidad cuando ya quedaban muy pocos y el dios bíblico se sirve de Noe para tal fin. En ambas creencias, estos hechos supondrán un nuevo orden, un nuevo comienzo, Sin embargo, como hemos visto, el cuerpo de la narración es bien diferente. Y me resulta muy curioso que un mito tan sugerente como el diluvio jamás entrara en las creencias egipcias, cuando se sabe bien la conexión histórica, tanto para la paz como para la guerra, que hubo entre nilóticos y mesopotámicos. Este mito se encuentra representado, total o parcialmente, en el primer féretro de Tutanjamón y en los muros de las tumbas de Sethy I, Ramses II, Ramses III y Ramses VI.

sábado, 5 de enero de 2008

EL DESTINO Y EL HADO (NAM Y NAM-TAR)



El pensamiento sumerio nos dejó singularidades que evidencian su alto nivel intelectual. Un pensamiento refinado y complejo que nos legaron los hombres que habitaron mesopotamia hace unos 5000 años. La lejanía en el tiempo, ya es por sí sola impresionante. Como ejemplo, sirva el enfoque sumerio sobre el destino (inamovible) y el hado (que puede mutar por intervención humana).
Dice Sitchin:

¿Fue el Hado, o fue el Destino, el que llevó a Marduk con mano invisible a través de milenios de problemas y tribulaciones hasta su meta final: la supremacía en la Tierra?
No muchas lenguas disponen de esa opción en las palabras para ese «algo» que predetermina el resultado de los acontecimientos aún antes de que ocurran, e incluso en la nuestra sería difícil explicar la diferencia. Los mejores diccionarios explican un término con el otro, considerando como sinónimos de ambos «fatalidad», «suerte» y «fortuna». Pero en la lengua sumeria, y por tanto en la filosofía y en la religión sumerias, había una clara distinción entre los dos. Destino, NAM, era el curso predeterminado de los acontecimientos, un curso que era inalterable. Hado era NAM.TAR, el curso predeterminado de los acontecimientos que se podía alterar; literalmente, TAR, cortar, romper, molestar, cambiar. La distinción no era una cuestión de mera semántica; era el centro de algo que afectaba y dominaba los asuntos de Dioses y hombres, de tierras y ciudades. ¿Acaso algo que iba a ocurrir, o algo que hubiera ocurrido, era Destino, era algo inalterable? ¿O era una combinación de acontecimientos azarosos, o de decisiones tomadas, o de altibajos temporales que podrían ser fatales o no, y que otro acontecimiento azaroso, o una oración, o un cambio en la forma de vida podría haber llevado a un resultado diferente? Y si era así, ¿cuál podría haber sido ese resultado diferente? La fina línea para diferenciar entre los dos quizás esté desdibujada hoy en día, pero había una diferencia muy bien definida en tiempos sumerios y bíblicos. Para los sumerios, el Destino se iniciaba en los cielos, comenzando con los preordenados senderos orbitales de los planetas. En el momento en que el Sistema Solar obtuvo su forma y su composición, después de la Batalla Celestial, las órbitas planetarias se convirtieron en Destinos imperecederos; el término y el concepto pudieron aplicarse después al curso futuro de los acontecimientos en la Tierra, comenzando con los Dioses, que tenían sus homólogos celestes. En el mundo bíblico, era
Yahveh el que controlaba tanto Destinos como Hados, pero mientras los primeros estaban predeterminados y eran inalterables, los segundos (los Hados) podían verse afectados por las decisiones humanas. Debido a las fuerzas primeras, el curso de los acontecimientos futuros se podía predecir con años, siglos o incluso milenios de antelación, como cuando Yahveh le reveló a Abraham el futuro de sus descendientes, incluida la estancia de cuatrocientos años en Egipto (Génesis 15,13-16).
El cómo fuera a acaecer esa estancia (se originó con la búsqueda de alimentos durante una gran hambruna) era una cuestión de Hado; que la estancia comenzara con una inesperada bienvenida (debido a que José, mediante una serie de ocurrencias consecutivas, se convertiría en primer ministro de Egipto) era cuestión de Hado; pero que la estancia (después de un período de esclavitud) terminara con un Éxodo liberador en un momento predeterminado era un Destino, preordenado por Yahveh. Por haber sido llamados por Dios a la profecía, los profetas bíblicos podían predecir el futuro de reinos y países, de ciudades, reyes e individuos. Pero dejaban claro que sus profecías eran meras expresiones de las decisiones divinas. «Así dice Yahveh, Señor de los Ejércitos» era como solía comenzar el profeta Jeremías cuando se predecía el futuro de reinos y soberanos. «Así dice el Señor Yahveh», anunciaba el profeta Amos. Pero en cuanto a los Hados, el libre albedrío y la libertad de elección de las personas y las naciones podían entrar, y de hecho entraban, en juego. A diferencia de los Destinos, los Hados se podían alterar, y se podían evitar los castigos si la rectitud sustituía al pecado, si la piedad sustituía a la profanación, si la justicia sustituía a la injusticia.
«No es la muerte del malvado lo que busco, sino que el malvado cambie de conducta y viva», le dice el Señor Dios al profeta Ezequiel (33,11).
La distinción que hicieron los sumerios entre Hado y Destino, y el modo en que ambos pueden jugar su papel en la vida de una persona, queda de manifiesto en la historia vital de Gilgamesh. Como ya hemos dicho, era hijo del sumo sacerdote de Uruk y de la Diosa Ninsun. Cuando creció y comenzó a pensar en los temas de la vida y la muerte, le planteó la pregunta a su padrino, el Dios Utu/Shamash:
En mi ciudad, muere el hombre; oprimido está mi corazón.
El hombre perece, pesaroso está mi corazón...
Ni el hombre más alto puede alcanzar el cielo;
Ni el hombre más ancho puede cubrir la Tierra.
¿También «miraré yo por encima del muro»?
¿También seré marcado yo por el hado de este modo?
La respuesta de Utu/Shamash no fue muy estimulante.
«Cuando los Dioses crearon a la Humanidad -le dijo-, le asignaron la muerte a la Humanidad; conservaron la Vida para su propia custodia. Éste es vuestro Destino; así, mientras estés vivo, y lo que hagas mientras tanto, es un Hado que se puede cambiar o alterar, disfrútalo y aprovéchalo al máximo.» ¡Manten tu vientre Heno, Gilgamesh;
estáte alegre día y noche! ¡De cada día, haz una fiesta de regocijo;
día y noche, baila y juega! Que tus prendas exhalen frescura,
báñate en el agua, que te laven la cabeza.
Presta atención a lo pequeño que sostienes en tu mano,
Deja que tu esposa disfrute en tu pecho.
Éste es el hado de la Humanidad
Extracto de libro "El código cósmico" de Zecharia Sitchin. Aunque polémico en sus conclusiones, es un gran experto en las lenguas mesopotámicas